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jueves, 7 de diciembre de 2023
CLAAS RECIBE PREMIOS INTERNACIONALES 2023
Doble celebración: Farm Machine Awards para CLAAS XERION Serie 12 y 3A - ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY
Harsewinkel, noviembre de 2023. En Agritechnica, un jurado internacional de expertos otorgó el premio Farm Machine 2024 a la nueva serie XERION 12 de CLAAS y al conjunto de Autonomy 3A - ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY. Unos días antes, el XERION 12.650 TERRA TRAC fue elegido Tractor del Año 2024.
Con el XERION, CLAAS es desde hace 25 años uno de los impulsores tecnológicos en la fabricación internacional de grandes tractores. Con su concepto de motor 2.0 de bajo régimen, el XERION Serie 12 es único en esta clase de tractores gracias a su transmisión variable continua CMATIC con una velocidad máxima de hasta 50 km/h (TERRA TRAC: hasta 40 km/h), el sistema hidráulico de trabajo a bajo régimen del motor con caudales de hasta 537 l/min y las orugas triangulares TERRA TRAC con amortiguación de nuevo desarrollo, además de la incomparable visibilidad panorámica desde la cabina con suspensión de cuatro puntos, que es la más grande de todos los tractores de esta clase. Tampoco tiene rival la capacidad de carga extrema y la dirección precisa gracias al chasis con dos ejes direccionales, el concepto de tracción total con una distribución equilibrada del peso 50/50 y el sistema de asistencia al conductor y optimización de procesos CEMOS. "La eficiencia de la tracción siempre ha estado firmemente anclada en el ADN de nuestros tractores", añadió el Dr. Johannes Weisbrodt, vicepresidente senior de la unidad de productos de sistemas de tractores responsable del XERION. “Con la Serie XERION 12, hemos tomado las conocidas fortalezas valoradas por los clientes de XERION en todo el mundo, las hemos desarrollado aún más y las hemos combinado con más de 25 años de experiencia en desarrollo y producción de TERRA TRAC en un concepto general sólido y convincente. "
3A gana en la categoría “Agricultura inteligente y robótica”
CLAAS recibió otro premio junto a los socios fundadores de 3A, AgXeed y Amazone. En la categoría "Smart Farming & Robotics", el primer consorcio del mundo para una alta automatización y autonomía se impuso a dos propuestas competidoras y recibió así el segundo premio de Agritechnica después del premio de plata a la innovación. "La automatización y la autonomía avanzadas de los procesos son una de las megatendencias futuras en la agricultura global", dijeron los socios fundadores de 3A. “Gracias a 3A – ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY como red abierta, se pretende que incluso las empresas más pequeñas con menos recursos de desarrollo puedan participar en el avance de la automatización en la gestión de campo. En el futuro, los agricultores y contratistas tendrán acceso a una amplia variedad de soluciones de fabricantes y podrán elegir la tecnología óptima para sus operaciones y necesidades. Sobre todo, las tecnologías y soluciones se desarrollarán más rápidamente hasta la madurez del mercado al agrupar competencias y se acelerará la estandarización”.
El enfoque abierto e independiente del fabricante de 3A – ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY está generando un gran interés entre los fabricantes de tecnología agrícola nacionales e internacionales.
miércoles, 6 de diciembre de 2023
LITERARIAS - PARA LEER SIN RESPIRO - CAFE Y CRISANTEMOS - UN CUENTO DE SILVIA FRANK
CAFÉ Y CRISANTEMOS
El reloj despertador no sonó a las seis de la mañana como lo había programado. Me despierto y miro rápidamente una y otra vez los números y eran las seis y treinta. No puede ser, dije asustada. Aquél día iba a ser mi primera jornada de trabajo en la cafetería y ya llegaba tarde. Hacía una semana que había arribado a la ciudad de Buenos Aires y todavía era poco tiempo para tener ese ritmo ligero que tiene su gente. Ritmo que se nota en el caminar por la calle, en sus rutinas de trabajo, en las largas filas que hacen para todo sin cansarse.
Dejé que mi mente parara de pensar y logré salir de la cama para vestirme. No sé qué me pasaba, ya que en vez de acelerar mi accionar porque estaba llegando tarde parecía que algo me frenaba y hacía mis movimientos más lentos que de costumbre. Me duché rápido, sequé mi cuerpo frotándolo torpemente, no me puse crema porque tardaría mucho. Decido atar mi pelo porque no lo tenía en condiciones como para dejarlo suelto. Odiaba mis rulos, más los días de humedad porque eran indomables y justo hoy era uno de esos días.
Parecía que el clima, el reloj, la vida misma estuviesen complotadas contra mí. No bastaba estar sola, y luchar contra esa soledad que a veces me atormentaba. Había perdido todo, pero trataba de sacar fuerzas de donde sea para empezar de nuevo. No me quería rendir, por lo menos no ahora.
Ya vestida con el uniforme que me habían dado en el café “Camelia” un lugar muy pintoresco en el barrio de Retiro, voy hacia la cocina para prepararme un café rápido. No puedo salir de mi casa sin desayunar.
Empiezo a revisar las alacenas en donde guardo la lata de café y no la encuentro por ningún lado. Listo, para completar el comienzo de mi mañana caótica tampoco podría desayunar. Decidí apurarme y salir del departamento que había alquilado con el poco dinero que tenía como ahorro. Me alcanzó para un monoambiente en la zona de San Telmo.
El barrio tenía ese encanto característico de su pasado ilustre, con casas grandes e imponentes, y aunque ya no era lo mismo, para mí la magia seguía existiendo. Mi barrio preferido era Palermo, pero por el momento me era imposible alquilar algo ahí. El monoambiente que había conseguido pertenecía a la mamá de un amigo mío del pueblo y me hicieron precio porque me conocían.
Salí a la calle por Avenida San Juan en dirección a Paseo Colón para tomar el colectivo de la línea 93, tenía doce paradas hasta llegar a calle Arroyo 848 en la que se ubicaba la cafetería. En exactamente 39 minutos llegaría a destino. Me paré en la esquina, hice la fila correspondiente para poder subir al colectivo ya que a esa hora había mucha gente que iba a su trabajo creo yo, ya que no se veía que ninguno sea turista. Aunque yo debo haber tenido cara de turista ante los demás. Era nueva en la ciudad, una chica de pueblo sin experiencia por lo tanto eso seguramente era lo que el resto de la gente veía en mi rostro. El 93 hizo chirriar sus ruedas en el asfalto y antes que se frene totalmente, la primera persona de la fila ya se estaba subiendo. Conté diez personas, yo era la persona número once. El once me estaba persiguiendo repetidamente. No sé si era una obsesión, pero veía esa hora espejo y ese número un sinfín de veces a lo largo del día. Saqué mi tarjeta Sube y la apoyé sobre el lector de la máquina con un poco de nerviosismo porque no estaba acostumbrada a ese sistema.
En el pueblo todavía los chóferes del colectivo te cortaban boletos y les pagabas en efectivo. Al recordar esos boletos no hice más que pensar en los años de secundaria en los que viajaba desde temprano para ir al colegio. El colectivo era medio viejito y el conductor también. Te cortaba un boleto de color rosa, aunque también había celestes, amarillos y violetas. Solía mirarnos por el espejo y su cara era siempre de enojo como si odiase su trabajo u odiase a todos los pasajeros. Y en ese viaje en colectivo me sentí un poco aquél chofer porque ese día yo también odiaba a todos y creo que ya estaba odiando mi nuevo trabajo, aunque ni siquiera había empezado. No sé por qué sentí eso, quizá fue por recordar el pasado y para tratar de apartar esos sentimientos de mi interior miré al nuevo colectivero (nuevo para mí) y traté de ver su cara en el espejo. Cuando logré verlo, él también clavó su mirada en mí. No podía creer lo que veían mis ojos. Ese hombre era mi tío Luis, y si no era él, era alguien idéntico. El tío Luis manejaba taxi, eso era lo que yo recordaba, pero también recordaba que el tío Luis había muerto.
El día que los visité por primera vez, a él y a la tía Ofelia tenía quince años, era la segunda vez que viajaba a Buenos Aires en tren, la primera vez que visité San Telmo. La feria de los domingos en la que compré un anillo en un anticuario que me salió treinta pesos, pagué con cincuenta y me devolvieron veinte dólares que aún conservo como amuleto. El tío Luis me enseñó a revolver la taza del postrecito Jimmy hasta lo último, raspándolo bien y haciendo mucho ruido. Aún hoy hago eso. De la tía Ofelia me llevé la rutina de bañarme todas las mañanas como hacía ella. Pero también me baño a la tarde y a la noche. Sí, es un tanto obsesivo, lo sé. Conocí el Parque Lezama, al que nunca más volví. Tengo una foto guardada en un álbum en la que le estoy tocando la cola a una estatua. Tampoco sé por qué. Entre que miré al supuesto tío Luis y pensé todo eso me di cuenta que tenía que tocar el timbre de la puerta del colectivo y bajarme en la parada sin saber quién era realmente el chofer y sin saber si más tarde o al día siguiente lo vería.
Bajé apresurada y tropecé con el último escalón del colectivo, aunque logré acomodarme y hacer como si nada hubiese pasado. Caminé dos cuadras, crucé la calle y me encontré con una fuente de agua hermosa, me detuve, necesito escuchar el ruidito del agua cayendo, eso hace que no parezca que estoy en una ciudad enorme como en la que estoy. Seguí caminando, conté exactamente treinta pasos y llegué a mi trabajo. No vi ningún bar, ni un café, ni nada que se le parezca. Sentí temor y un escalofrío corrió por mi cuerpo, no supe si seguir allí parada o salir corriendo. Lo que pude observar fue una florería, muchas flores, masetas, adornos, algunos carteles de madera y luces en la vereda, con focos de esos que se usan para navidad. No me animé a decir nada, solo entré rápidamente y compré un ramo de crisantemos naranjas. Una vez leí que esa flor y de ese color brindaba alegría a alguien que la necesitara y yo la necesitaba. Aunque de chica siempre pensé que esas flores solo se llevaban al cementerio, mi mamá tenía varias en su patio, de distintos colores y esas fueron las primeras flores que llevamos a la tumba de la abuela Rosa a la semana de su muerte.
Aquí estoy de pie en Parque Lezama, mirando la iglesia de cúpulas azuladas con mi ramo de crisantemos naranjas en la mano. Pasaron treinta años y todo está igual. No, casi igual, porque la estatua esa a la que yo le toqué la cola no está más. Tampoco el tío Luis ni la tía Ofelia. Incluso dudo de que yo sea real.
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Silvia Frank Ha publicado dos hermosos libros de cuento y poesía y está encaprichada en terminar un tercero para la Feria del Libro 2024. Sus obras son Amarillo y Corazones Rojos y ya conocen el éxito de sucesivas reediciones.
martes, 5 de diciembre de 2023
jueves, 23 de noviembre de 2023
LITERARIAS - SABIAS QUE HAY CUENTOS Y POEMAS PARA LEER CON LLUVIA ?
CUENTOS Y POEMAS PARA LEER CON LLUVIA
Hoy está lloviendo en casi todas partes. En los parques y jardines caen , lentamente, las gotas del atardecer. En las calles en el retorno a casa, la gente apura su paso, mientras el momento del relax se hace un lugar en nuestro tiempo al llegar al hogar. Es hora de leer, mientras por la ventana, vemos un pequeño vendaval que va cobrando fuerzas.
Ella se llama Silvia, Silvia Frank. Ha publicado dos hermosos libros de cuento y poesía y está encaprichada en terminar un tercero para la Feria del Libro 2024. Sus obras, prolijamente prometedoras son Amarillo y Corazones Rojos y ya conocen el éxito de sucesivas reediciones
Terminada la rutina de dar clases en escuelas de las pintorescas colonias fundadas por alemanes del Volga cerca de su ciudad, Coronel Suárez, se sumerge , despaciosamente, en la tarea de ir armando, una a una, las palabras, que, luego se unen en laboriosa armonía y se convierten, justamente, en cuentos y poemas para leer con lluvia.
Nos damos un descanso en un mullido sillón , llueve, mientras nuestros curiosos ojos, ahora si, se asoman a la lectura ...
EXISTENCIA
Sos el capitán de un barco,
En cada isla a la que llegás misteriosamente,
Estoy yo…
Estamos los dos frente a frente.
No me hablás, sólo se escucha el sonido de las olas en la orilla.
Siento los pies mojados, también siento que verte ahí no es real.
Intento abrazarte, pero toco la nada,
El vacío…
Giro mi cabeza hacia el horizonte,
Tampoco hay un barco,
No hay nada.
No existimos, ninguno de los dos es real.
ESCONDITE
En la noche
Hay lugares remotos
Donde esconderse del amor.
Para siempre.
ABSTRACTA
Quiero ser abstracta
Que no me puedan ver
Ni tocar
Como a la felicidad.
Introducción Ricardo Vega
Poemas Silvia Frank
viernes, 17 de noviembre de 2023
2024 NIDERA SEMILLAS PRESENTA NUEVAS VARIEDADES DE TRIGO
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miércoles, 8 de noviembre de 2023
CABA - HOY INAUGURA EN LA RURAL EXPO AVICOLA 2023 PORCINOS - NO TE LA PIERDAS ¡¡¡
¡Nos volvemos a ver para hacer negocios, conocer tendencias, nuevos productos y capacitarnos! |
martes, 7 de noviembre de 2023
lunes, 6 de noviembre de 2023
ENCUESTA ANUAL DE SUSTENTABILIDAD EN EL TRANSPORTE DE CARGA (AVANCARGO)
Presión por ser sostenibles: se quintuplicó la demanda de las empresas para compensar la huella del transporte de carga
Avancargo, la plataforma de logística 3.0 que une a transportistas con dadores de carga, dio a conocer los resultados de su última Encuesta Anual de Sustentabilidad en el Transporte de Cargas Terrestres
Buenos Aires, - En un mundo donde la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático están en el centro de la atención global, las empresas de todos los sectores se están viendo impulsadas a asumir su responsabilidad en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero. Una de las áreas donde esta preocupación es más relevante es el transporte automotor de carga terrestre, una industria históricamente asociada con altas emisiones de carbono.
Argentina no es ajena a esta realidad: según la última Encuesta Anual de Sustentabilidad en el Transporte de Cargas Terrestres de Avancargo los transportistas argentinos están sintiendo más presión por parte de sus clientes para reducir sus emisiones. De acuerdo al relevamiento, que se basa en las respuestas de 376 empresas de transporte de distintos tamaños y ubicaciones geográficas recibidas en agosto de 2023, el 15% manifestó sentir esta presión, en comparación con sólo el 3% en 2022.
Pablo Mendonça Paz, cofundador y CMO de Avancargo, señaló: "La presión para avanzar en acciones de sostenibilidad se manifiesta en los sectores de consumo masivo, minería, oil & gas y agro".
"Esa presión la sienten aquellos transportistas con flotas más grandes y los operadores logísticos porque son quienes trabajan con clientes grandes y multinacionales. Los transportistas más chicos, por la crisis, hoy están menos enfocados en medir su impacto en el medio ambiente, y tienen más el foco en ‘sobrevivir’. Pero, indefectiblemente, con el tiempo también se verán afectados ", vaticinó.
El sondeo de Avancargo abarca todo el universo posible de actores que integran el ecosistema del transporte de carga en Argentina. El cuestionario fue contestado por un 23.8% de choferes ("Le manejo el camión a mi empleador"), un 34.7% que reúne la condición de dueño del camión y chofer ("tengo un solo camión y lo manejo yo"), un 15.8% que llenó el casillero de Dueño y chofer con flota ("Manejo un camión de mi flota"), otro 15,8 se auto definió "Operador con flota propia" y un 9% que se catalogó como operador 3PL ("No tengo camiones propios, todo tercerizado").
Más datos del reporte 2023
El reporte de 2023 también revela que la presión por reducir emisiones de carbono en las empresas más grandes aumentó significativamente en comparación con 2022. Esto es especialmente notable entre los operadores 3PL (proveedores logísticos), donde en 2023 la presión alcanza el 57%, en comparación con el 30% registrado en 2022.
Un 56% de los transportistas afirmó que esta presión proviene de una mayor conciencia propia del impacto ambiental. Un 7% considera que reducir la huella de carbono conlleva una reducción de costos operativos. Un 15% señaló que la presión proviene de sus clientes, y un 17% indicó que se debe a motivaciones personales. En resumen, el 80% de la presión para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el transporte de carga proviene de motivaciones personales o necesidades comerciales.
A pesar de la creciente presión, solo un 15% de las empresas encuestadas lleva un registro o reporta de alguna manera sus emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Sin embargo, debido al aumento de la presión por parte de los clientes, las empresas más grandes expresan estar midiendo más que en 2022. Entre aquellos que sienten cierta presión, el 34% mide sus emisiones. Curiosamente, sólo un 13% de los encuestados mide las emisiones de sus transportistas subcontratados.
Cuando se preguntó a los transportistas si estarían dispuestos a pagar un poco más por un vehículo más amigable con el medio ambiente, los resultados mostraron una tendencia similar a la del año pasado, aunque con una ligera disminución en 2023. En 2022, el 83% respondió positivamente, mientras que en 2023 lo hizo el 80%. Esta leve baja se atribuye a que los transportistas más pequeños están reduciendo su intención de compra a un mayor costo debido al actual escenario económico, donde el costo impacta significativamente en su rentabilidad.
El informe también destaca que el 64% de los encuestados están dispuestos a reportar datos de eficiencia en el consumo de combustible de sus viajes para medir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Aquellos que sienten presión para reducir su huella de carbono son más propensos a reportar estos datos (74%) en comparación con aquellos que no sienten tal presión (58%). Esto sugiere que el riesgo de perder clientes debido a la falta de alineación con políticas de sustentabilidad es mayor que el costo o esfuerzo de reportar estos datos. Las empresas más grandes (con más de 25 camiones) son las que mostraron una mayor predisposición (85% respondió positivamente) a reportar estos datos, lo que refleja un crecimiento del 5% en comparación con 2022, impulsado principalmente por la presión ejercida por los clientes.
Este dato debería mostrar un crecimiento en los próximos años a medida que nos acercamos al objetivo de los países y las grandes empresas de reducir un 45% las emisiones para el 2030 y ser carbono neutrales para 2050 (según el Acuerdo de París y Pacto de Glasgow por el Clima de las Naciones Unidas)
“La presión por una logística más sustentable está impactando directamente en actividades claves de la cadena de suministros. Estas prácticas son fundamentales para mantener un equilibrio entre crecimiento económico y el cuidado ambiental. Sabemos que lo que no se mide, no se puede mejorar. Hoy existen herramientas y tecnología de fácil acceso para cualquier transportista para que pueda medir sus emisiones de GEI y existe una creciente voluntad y necesidad de medir. En Avancargo buscamos unir esas dos puntas para transformar la industria de la logística con impacto no solo en eficiencia sino también en el medio ambiente.” concluye Mendonça.
jueves, 2 de noviembre de 2023
INFORME SOBRE GIRASOL 2023 OFRECE NIDERA SEMILLAS
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