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jueves, 14 de diciembre de 2023
TEATRO MARECHAL PRESENTA "EL MONSTRUO DE LA LAGUNA NEGRA"
Sinopsis de la película: “Existen, dentro de la Amazonia, lugares inexplorados que alberga criaturas que la ciencia todavía no ha descubierto. En esa búsqueda, una expedición científica, la misión de los protagonistas será probar la existencia de esos seres. Pero lo que encontrarán los dejará atemorizados para siempre.”
- Marcelo “Gaye” Garanzini: bajo y voz
- Javier Spinazzola: batería y voz
miércoles, 13 de diciembre de 2023
NIDERA SEMILLAS PRESENTA SU NUEVO CAMPO EXPERIMENTAL EN TANDIL
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AGRO MISION ESPECIALISTAS EN DRONES PARA LA AGRICULTURA (DRONE SCOPE.AG)
Simples y precisos, así definen el aporte de los drones en protección de cultivos
Desde Henderson (BA), tres socios decidieron apostar todo a la prestación de servicios con drones. Rapidez, eficacia y menor impacto ambiental, virtudes de una tendencia que no tiene retorno.
Juan José Patiño es ingeniero agrónomo y con Daniel Fernández y Leonardo Goitisolo fundaron Agro Misión, una empresa de servicios de pulverización con drones que, desde Henderson, provincia de Buenos Aires, busca abrirse camino de la mano de la practicidad y eficiencia que aporta la tecnología.
Hace pocos meses compraron un Agras T40, un dron pulverizador con el que ya han trabajado unas 400 hectáreas. La base para realizar las aplicaciones selectivas es el mapa que surge de las imágenes tomadas por otro dron y que ellos procesan con DroneScope.ag
Luego de experimentar con otras plataformas de procesamiento de imágenes, los socios de Agro Misión se inclinaron por la plataforma de la consultora Smartfield. “Vimos que es mucho más ágil, más rápido, más práctico. Nos simplifica el vuelo y la toma de fotos, y nos da los resultados en minutos, a diferencia de otras que tardan días”, relata Patiño. “Además, son compatibles con el Agras T40 y nos permite tener resultados extraordinarios. Para los tratamientos de malezas cargamos las imágenes, tocamos en el manchón y el dron aplicador toma vuelo y hace lo suyo”, ejemplifica destacando la simpleza del procedimiento.
El dron aplicador vuela en forma autónoma y vuelve al punto de origen cuando se queda sin producto o bien necesita reponer batería. Pero nada de esto es magia. Los socios de Agro Misión tuvieron que diseñar ellos mismos un equipo para hacer la mezcla de fitosanitarios en la escala necesaria, ya que el tanque del dron tiene una capacidad para 40 litros de caldo. “Necesitamos crear las mezclas en bajos volúmenes y además mantenerlas en agitación para que no se precipiten”, detalla Patiño. También sumaron un equipo electrógeno para la carga de baterías. “Cuando el dron aterriza, en menos de un minuto cargamos el tanque, cambiamos la batería y vuelve a despegar”, especifica.
¿Las ventajas de esta tecnología? Muchas de ellas están asociadas a las aplicaciones selectivas. La primera y más importante se vincula al impacto ambiental. En el caso del manejo de malezas, la incorporación de herbicidas únicamente en el área afectada disminuye la contaminación del sistema y, claramente, el ahorro en insumos, que cuestan entre 20 y 50 dólares por hectárea. También disminuye la huella hídrica: mientras un equipo terrestre utiliza de 50 a 100 litros de agua, el dron pulverizador apenas usa 10.
El clima también pierde su capacidad de condicionar la tarea. “En esta época, de noviembre a febrero, las ventanas del día en las cuales se pueden realizar aplicaciones de forma correcta son muy limitadas. Con el dron, nosotros podemos movernos de forma ágil y rápida de un lote a otro para aprovechar esos momentos. También tenemos ventajas cuando hay lluvias y el lote se queda sin piso. Además, podemos trabajar de noche”, cita el técnico.
La eficiencia es otro aspecto a considerar. “Las hélices del dron generan un chorro de aire dirigido hacia abajo que mueven el cultivo ocasionando una turbulencia que hace que la gota de caldo penetre mucho más en la parte baja. Cuando pasa un aplicador terrestre o un avión, el pulverizado te queda en el tercio superior de las plantas”, explica Patiño.
“Hasta ahora lo venimos usando mucho en manchones de malezas en barbechos. Y DroneScope.ag está trabajando en el procesamiento de las imágenes en cultivos implantados. Se trata de analizar verde sobre verde y allí radica la dificultad”, dice el técnico que se volvió fanático de la plataforma: “con otros sistemas teníamos que sacar 2000 fotos para analizar 10 hectáreas. Con DroneScope.ag necesitamos 100. Con los demás sistemas debíamos volar a 80 metros de altura, con esta plataforma lo hacemos a 40 metros. Por eso la foto tiene mayor resolución. Todo esto hace que el tiempo de procesamiento de las imágenes se reduzca muchísimo. Es más simple, práctico y con un resultado fabuloso”, concluye Patiño entusiasmado.
Acerca de DroneScope.ag
DroneScope.ag nace como parte del universo de servicios tecnológicos de SmartField. Aplicamos tecnología de alto vuelo para liderar el futuro del campo volviendo así a nuestros clientes, más sustentables y eficientes. DroneScope.ag llega al mercado para despegar el campo del suelo. Para que los productores vean sus cultivos como nunca antes lo hicieron.
Más información en www.dronescope.ag
Acerca de SmartField
SmartField es una consultora especializada en aumentar la rentabilidad agrícola con más de 15 años de experiencia trabajando con grandes empresas de Argentina y Brasil.
Más información en www.smartfield.com.ar
CLAAS Y BUENAS HISTORIAS DE CAMPO
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martes, 12 de diciembre de 2023
jueves, 7 de diciembre de 2023
CLAAS RECIBE PREMIOS INTERNACIONALES 2023
Doble celebración: Farm Machine Awards para CLAAS XERION Serie 12 y 3A - ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY
Harsewinkel, noviembre de 2023. En Agritechnica, un jurado internacional de expertos otorgó el premio Farm Machine 2024 a la nueva serie XERION 12 de CLAAS y al conjunto de Autonomy 3A - ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY. Unos días antes, el XERION 12.650 TERRA TRAC fue elegido Tractor del Año 2024.
Con el XERION, CLAAS es desde hace 25 años uno de los impulsores tecnológicos en la fabricación internacional de grandes tractores. Con su concepto de motor 2.0 de bajo régimen, el XERION Serie 12 es único en esta clase de tractores gracias a su transmisión variable continua CMATIC con una velocidad máxima de hasta 50 km/h (TERRA TRAC: hasta 40 km/h), el sistema hidráulico de trabajo a bajo régimen del motor con caudales de hasta 537 l/min y las orugas triangulares TERRA TRAC con amortiguación de nuevo desarrollo, además de la incomparable visibilidad panorámica desde la cabina con suspensión de cuatro puntos, que es la más grande de todos los tractores de esta clase. Tampoco tiene rival la capacidad de carga extrema y la dirección precisa gracias al chasis con dos ejes direccionales, el concepto de tracción total con una distribución equilibrada del peso 50/50 y el sistema de asistencia al conductor y optimización de procesos CEMOS. "La eficiencia de la tracción siempre ha estado firmemente anclada en el ADN de nuestros tractores", añadió el Dr. Johannes Weisbrodt, vicepresidente senior de la unidad de productos de sistemas de tractores responsable del XERION. “Con la Serie XERION 12, hemos tomado las conocidas fortalezas valoradas por los clientes de XERION en todo el mundo, las hemos desarrollado aún más y las hemos combinado con más de 25 años de experiencia en desarrollo y producción de TERRA TRAC en un concepto general sólido y convincente. "
3A gana en la categoría “Agricultura inteligente y robótica”
CLAAS recibió otro premio junto a los socios fundadores de 3A, AgXeed y Amazone. En la categoría "Smart Farming & Robotics", el primer consorcio del mundo para una alta automatización y autonomía se impuso a dos propuestas competidoras y recibió así el segundo premio de Agritechnica después del premio de plata a la innovación. "La automatización y la autonomía avanzadas de los procesos son una de las megatendencias futuras en la agricultura global", dijeron los socios fundadores de 3A. “Gracias a 3A – ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY como red abierta, se pretende que incluso las empresas más pequeñas con menos recursos de desarrollo puedan participar en el avance de la automatización en la gestión de campo. En el futuro, los agricultores y contratistas tendrán acceso a una amplia variedad de soluciones de fabricantes y podrán elegir la tecnología óptima para sus operaciones y necesidades. Sobre todo, las tecnologías y soluciones se desarrollarán más rápidamente hasta la madurez del mercado al agrupar competencias y se acelerará la estandarización”.
El enfoque abierto e independiente del fabricante de 3A – ADVANCED AUTOMATION & AUTONOMY está generando un gran interés entre los fabricantes de tecnología agrícola nacionales e internacionales.
miércoles, 6 de diciembre de 2023
LITERARIAS - PARA LEER SIN RESPIRO - CAFE Y CRISANTEMOS - UN CUENTO DE SILVIA FRANK
CAFÉ Y CRISANTEMOS
El reloj despertador no sonó a las seis de la mañana como lo había programado. Me despierto y miro rápidamente una y otra vez los números y eran las seis y treinta. No puede ser, dije asustada. Aquél día iba a ser mi primera jornada de trabajo en la cafetería y ya llegaba tarde. Hacía una semana que había arribado a la ciudad de Buenos Aires y todavía era poco tiempo para tener ese ritmo ligero que tiene su gente. Ritmo que se nota en el caminar por la calle, en sus rutinas de trabajo, en las largas filas que hacen para todo sin cansarse.
Dejé que mi mente parara de pensar y logré salir de la cama para vestirme. No sé qué me pasaba, ya que en vez de acelerar mi accionar porque estaba llegando tarde parecía que algo me frenaba y hacía mis movimientos más lentos que de costumbre. Me duché rápido, sequé mi cuerpo frotándolo torpemente, no me puse crema porque tardaría mucho. Decido atar mi pelo porque no lo tenía en condiciones como para dejarlo suelto. Odiaba mis rulos, más los días de humedad porque eran indomables y justo hoy era uno de esos días.
Parecía que el clima, el reloj, la vida misma estuviesen complotadas contra mí. No bastaba estar sola, y luchar contra esa soledad que a veces me atormentaba. Había perdido todo, pero trataba de sacar fuerzas de donde sea para empezar de nuevo. No me quería rendir, por lo menos no ahora.
Ya vestida con el uniforme que me habían dado en el café “Camelia” un lugar muy pintoresco en el barrio de Retiro, voy hacia la cocina para prepararme un café rápido. No puedo salir de mi casa sin desayunar.
Empiezo a revisar las alacenas en donde guardo la lata de café y no la encuentro por ningún lado. Listo, para completar el comienzo de mi mañana caótica tampoco podría desayunar. Decidí apurarme y salir del departamento que había alquilado con el poco dinero que tenía como ahorro. Me alcanzó para un monoambiente en la zona de San Telmo.
El barrio tenía ese encanto característico de su pasado ilustre, con casas grandes e imponentes, y aunque ya no era lo mismo, para mí la magia seguía existiendo. Mi barrio preferido era Palermo, pero por el momento me era imposible alquilar algo ahí. El monoambiente que había conseguido pertenecía a la mamá de un amigo mío del pueblo y me hicieron precio porque me conocían.
Salí a la calle por Avenida San Juan en dirección a Paseo Colón para tomar el colectivo de la línea 93, tenía doce paradas hasta llegar a calle Arroyo 848 en la que se ubicaba la cafetería. En exactamente 39 minutos llegaría a destino. Me paré en la esquina, hice la fila correspondiente para poder subir al colectivo ya que a esa hora había mucha gente que iba a su trabajo creo yo, ya que no se veía que ninguno sea turista. Aunque yo debo haber tenido cara de turista ante los demás. Era nueva en la ciudad, una chica de pueblo sin experiencia por lo tanto eso seguramente era lo que el resto de la gente veía en mi rostro. El 93 hizo chirriar sus ruedas en el asfalto y antes que se frene totalmente, la primera persona de la fila ya se estaba subiendo. Conté diez personas, yo era la persona número once. El once me estaba persiguiendo repetidamente. No sé si era una obsesión, pero veía esa hora espejo y ese número un sinfín de veces a lo largo del día. Saqué mi tarjeta Sube y la apoyé sobre el lector de la máquina con un poco de nerviosismo porque no estaba acostumbrada a ese sistema.
En el pueblo todavía los chóferes del colectivo te cortaban boletos y les pagabas en efectivo. Al recordar esos boletos no hice más que pensar en los años de secundaria en los que viajaba desde temprano para ir al colegio. El colectivo era medio viejito y el conductor también. Te cortaba un boleto de color rosa, aunque también había celestes, amarillos y violetas. Solía mirarnos por el espejo y su cara era siempre de enojo como si odiase su trabajo u odiase a todos los pasajeros. Y en ese viaje en colectivo me sentí un poco aquél chofer porque ese día yo también odiaba a todos y creo que ya estaba odiando mi nuevo trabajo, aunque ni siquiera había empezado. No sé por qué sentí eso, quizá fue por recordar el pasado y para tratar de apartar esos sentimientos de mi interior miré al nuevo colectivero (nuevo para mí) y traté de ver su cara en el espejo. Cuando logré verlo, él también clavó su mirada en mí. No podía creer lo que veían mis ojos. Ese hombre era mi tío Luis, y si no era él, era alguien idéntico. El tío Luis manejaba taxi, eso era lo que yo recordaba, pero también recordaba que el tío Luis había muerto.
El día que los visité por primera vez, a él y a la tía Ofelia tenía quince años, era la segunda vez que viajaba a Buenos Aires en tren, la primera vez que visité San Telmo. La feria de los domingos en la que compré un anillo en un anticuario que me salió treinta pesos, pagué con cincuenta y me devolvieron veinte dólares que aún conservo como amuleto. El tío Luis me enseñó a revolver la taza del postrecito Jimmy hasta lo último, raspándolo bien y haciendo mucho ruido. Aún hoy hago eso. De la tía Ofelia me llevé la rutina de bañarme todas las mañanas como hacía ella. Pero también me baño a la tarde y a la noche. Sí, es un tanto obsesivo, lo sé. Conocí el Parque Lezama, al que nunca más volví. Tengo una foto guardada en un álbum en la que le estoy tocando la cola a una estatua. Tampoco sé por qué. Entre que miré al supuesto tío Luis y pensé todo eso me di cuenta que tenía que tocar el timbre de la puerta del colectivo y bajarme en la parada sin saber quién era realmente el chofer y sin saber si más tarde o al día siguiente lo vería.
Bajé apresurada y tropecé con el último escalón del colectivo, aunque logré acomodarme y hacer como si nada hubiese pasado. Caminé dos cuadras, crucé la calle y me encontré con una fuente de agua hermosa, me detuve, necesito escuchar el ruidito del agua cayendo, eso hace que no parezca que estoy en una ciudad enorme como en la que estoy. Seguí caminando, conté exactamente treinta pasos y llegué a mi trabajo. No vi ningún bar, ni un café, ni nada que se le parezca. Sentí temor y un escalofrío corrió por mi cuerpo, no supe si seguir allí parada o salir corriendo. Lo que pude observar fue una florería, muchas flores, masetas, adornos, algunos carteles de madera y luces en la vereda, con focos de esos que se usan para navidad. No me animé a decir nada, solo entré rápidamente y compré un ramo de crisantemos naranjas. Una vez leí que esa flor y de ese color brindaba alegría a alguien que la necesitara y yo la necesitaba. Aunque de chica siempre pensé que esas flores solo se llevaban al cementerio, mi mamá tenía varias en su patio, de distintos colores y esas fueron las primeras flores que llevamos a la tumba de la abuela Rosa a la semana de su muerte.
Aquí estoy de pie en Parque Lezama, mirando la iglesia de cúpulas azuladas con mi ramo de crisantemos naranjas en la mano. Pasaron treinta años y todo está igual. No, casi igual, porque la estatua esa a la que yo le toqué la cola no está más. Tampoco el tío Luis ni la tía Ofelia. Incluso dudo de que yo sea real.
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Silvia Frank Ha publicado dos hermosos libros de cuento y poesía y está encaprichada en terminar un tercero para la Feria del Libro 2024. Sus obras son Amarillo y Corazones Rojos y ya conocen el éxito de sucesivas reediciones.


















